Cribado del estreptococo del grupo B en el embarazo: para qué sirve y cómo recoger la muestra correctamente

Durante el embarazo se realizan múltiples pruebas con un objetivo común: anticiparse a posibles riesgos y proteger la salud del recién nacido. Muchas de estas pruebas detectan situaciones frecuentes y generalmente benignas para la madre, pero que, si no se identifican a tiempo, pueden tener consecuencias relevantes en el periodo neonatal.

El cribado del estreptococo del grupo B (SGB) es una de estas pruebas clave. Se trata de una estrategia preventiva sencilla, segura y respaldada por una sólida evidencia científica, que ha supuesto uno de los mayores avances en la reducción de infecciones neonatales graves en las últimas décadas.

Conocer qué es el SGB, por qué se realiza este cribado y cómo debe recogerse correctamente la muestra te permitirá entender su utilidad real, vivir el proceso con mayor tranquilidad y participar de forma activa y consciente en tu cuidado prenatal.

¿Qué es el estreptococo del grupo B y por qué es tan frecuente?

El estreptococo del grupo B es una bacteria que puede encontrarse de forma natural en el tracto digestivo y genital de muchas personas sanas.

Durante muchas décadas ha sido la principal causa de infección bacteriana del neonato en países desarrollados.

Se estima que entre un 15 y un 30 % de las mujeres embarazadas son portadoras de SGB en algún momento de la gestación. Ser portadora no implica infección, no produce molestias y no supone un problema para tu salud.

El aspecto relevante aparece en el momento del parto. Durante el nacimiento, el recién nacido puede entrar en contacto con la bacteria, lo que en un pequeño porcentaje de casos puede dar lugar a infecciones neonatales graves, como sepsis, neumonía o meningitis, especialmente en los primeros días de vida.

¿Por qué es importante detectarlo durante el embarazo?

La transmisión del SGB ocurre casi exclusivamente durante el trabajo de parto o en el nacimiento, no durante el embarazo.

Aunque la infección neonatal por SGB es poco frecuente, cuando aparece puede evolucionar de forma rápida y requerir ingreso en unidades neonatales, tratamientos intensivos y seguimiento prolongado.

Sin medidas preventivas, se estima que alrededor del 4–5 % de los recién nacidos de madres portadoras pueden desarrollar colonización.

La buena noticia es que existen medidas preventivas altamente eficaces. Identificar a las mujeres portadoras permite aplicar una intervención sencilla durante el parto que reduce de forma drástica el riesgo de infección neonatal, disminuyendo tanto la morbilidad como la mortalidad asociadas.

Las principales sociedades científicas recomiendan realizar un cribado universal del SGB entre las semanas 35 y 37 de gestación. Este intervalo no es casual.

Este periodo es clave porque:

  • La colonización puede cambiar a lo largo del embarazo
  • Un resultado temprano puede no ser fiable en el momento del parto
  • En estas semanas, el resultado predice mejor la situación real en el nacimiento

Se trata de un cultivo vaginal y rectal, rápido, sencillo y no doloroso.

Si quieres tener una visión completa de los controles recomendados en esta etapa, puedes consultar el artículo Tercer trimestre de embarazo: pruebas de la recta final, donde se detallan todas las pruebas habituales de este periodo.

Esta es una duda muy frecuente.

En general, sí se recomienda realizar el cribado del estreptococo del grupo B aunque esté prevista una cesárea, ya que en muchos casos el parto puede no desarrollarse exactamente como estaba planificado.

Si finalmente la cesárea se realiza de forma programada, antes del inicio del trabajo de parto y con la bolsa amniótica íntegra, no suele ser necesaria la profilaxis antibiótica específica frente al SGB.

Sin embargo, si el parto se inicia de forma espontánea o se produce la rotura de membranas antes de la cesárea, sí estaría indicada la administración de antibióticos intraparto en caso de resultado positivo.

Además, conocer el resultado del cribado puede ser de gran utilidad tras el nacimiento. En caso de que el recién nacido presente signos de infección, disponer previamente del resultado —y, si es positivo, del antibiograma— permite orientar el tratamiento antibiótico de forma más precoz y dirigida, independientemente de la vía del parto.

Por este motivo, contar con esta información facilita una actuación más rápida y segura ante cualquier situación clínica.

Cómo recoger correctamente la muestra del estreptococo del grupo B

Una correcta recogida de la muestra es clave para obtener un resultado fiable y evitar tener que repetir la prueba. Además, puede realizarse en casa de forma sencilla y con total comodidad.

El cultivo debe incluir tanto la zona vaginal como la rectal, utilizando siempre el mismo bastoncito (isopo), ya que ambas muestras se analizan conjuntamente en un único cultivo.

El día indicado para la entrega —preferiblemente recogiendo la muestra esa misma mañana— es importante seguir los pasos con calma y en el orden adecuado.

Paso a paso para hacerlo correctamente

  1. Comienza lavándote bien las manos antes de manipular el material.

  2. Abre el envase del isopo con cuidado, procurando no tocar la punta de algodón ni apoyarla en ninguna superficie.

  3. Introduce suavemente el bastoncito en la vagina. No es necesario profundizar: basta con recoger muestra de la zona vaginal, realizando un ligero movimiento lateral.

  4. A continuación —y este paso es fundamental— utiliza el mismo isopo para tomar la muestra rectal, introduciendo únicamente la parte recubierta de algodón en el ano.

  5. Una vez finalizada la toma, coloca el bastoncito en el tubo con el medio de transporte y ciérralo correctamente.

  6. Por último, entrega la muestra en el laboratorio siguiendo las indicaciones que te hayan proporcionado.

Errores comunes en la recogida

Seguir correctamente los pasos garantiza un resultado fiable y evita repeticiones innecesarias.

Algunos errores comunes son los siguientes:

  • Realizar la prueba demasiado pronto ¡Su resultado caduca! Si no te han indicado lo contrario, asegúrate de que la fecha de recogida sea entre las semanas 35 y 37, idealmente lo más cerca posible de la semana 37.
  • Uno de los errores más habituales es no recoger la muestra rectal, lo que puede hacer que el resultado no sea fiable.
  • Otro fallo común es alterar el orden de la recogida: recuerda que primero debe realizarse la toma vaginal y después la rectal.
  • Por último, recuerda introducir únicamente la parte de algodón del isopo, sin forzar ni profundizar más de lo necesario.

¿Qué pasa si el cribado del estreptococo del grupo B es positivo?

Un resultado positivo no significa enfermedad, sino colonización.

Esto implica que:

  • No necesitas tratamiento durante el embarazo
  • No supone un riesgo para ti en ese momento
  • No se recomienda tratamiento antibiótico durante la gestación, ya que no elimina la bacteria de forma definitiva ni ha demostrado aportar beneficios.
  • Solo es relevante de cara al parto

Además, cuando el resultado es positivo, el laboratorio suele realizar un antibiograma, que permite conocer a qué antibióticos es sensible o resistente la bacteria. Esta información es especialmente útil para seleccionar el tratamiento más adecuado en caso de ser necesario.

La medida preventiva se aplica en el momento del parto, mediante la administración de antibióticos por vía intravenosa. Esta estrategia reduce de forma muy eficaz el riesgo de transmisión al bebé.

Sin embargo, existen algunas situaciones en las que la profilaxis intraparto está indicada independientemente del resultado del cribado, como haber tenido previamente un hijo con infección por estreptococo del grupo B o la detección de esta bacteria en la orina durante el embarazo.

El cribado del estreptococo del grupo B es una prueba sencilla, segura y altamente eficaz. Su objetivo no es generar preocupación, sino prevenir una complicación poco frecuente pero potencialmente grave, mediante una intervención mínima y bien establecida.

Comprender su utilidad te permite vivir el embarazo con mayor serenidad, sabiendo que se están aplicando medidas basadas en evidencia científica para proteger la salud de tu bebé desde el primer momento.

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