PROCEDIMIENTO GINECOLÓGICO

Legrado Uterino

Cuando te indican un legrado uterino, es normal que aparezcan dudas, miedo o incluso angustia. Puede que sea tras un aborto espontáneo, por restos tras el parto o por un sangrado uterino anormal. En ese momento necesitas algo más que una palabra técnica: necesitas entender qué va a ocurrir contigo.

Te explicamos con claridad en qué consiste el legrado, dónde se realiza, cuánto dura, qué tipo de anestesia se utiliza, si duele y cómo es la recuperación. Comprender el procedimiento te ayuda a afrontarlo con más serenidad y seguridad.

El legrado uterino, también llamado curetaje uterino, es un procedimiento ginecológico mediante el cual se vacía el contenido del interior del útero.

El objetivo es eliminar tejido retenido en la cavidad uterina de forma controlada y segura. Las indicaciones más frecuentes son el aborto espontáneo retenido, restos tras un parto o una interrupción voluntaria del embarazo, sangrados uterinos anormales o la necesidad de estudiar el endometrio.

Actualmente, la técnica más utilizada es la aspiración uterina. Tras dilatar suavemente el cuello del útero, se introduce una cánula fina conectada a un sistema de aspiración que permite evacuar el contenido de la cavidad. Es un procedimiento protocolizado, preciso y realizado en condiciones de máxima seguridad.

No se trata de “raspar” de manera agresiva, sino de limpiar el interior del útero de forma médica y controlada para evitar complicaciones como infección o hemorragia.

El legrado se realiza en quirófano o en una sala de cirugía menor dentro del hospital o centro sanitario.

No es un procedimiento que se haga en una consulta estándar. Requiere un entorno quirúrgico porque implica dilatación cervical y vaciado uterino bajo anestesia o sedación.

Aunque se realiza en quirófano, suele ser una cirugía ambulatoria. En la mayoría de los casos puedes irte a casa el mismo día tras un breve periodo de observación.

El procedimiento en sí es breve. La duración suele estar entre 10 y 20 minutos.

La estancia total en el hospital puede ser algo mayor, ya que incluye la preparación previa, la administración de la anestesia y el tiempo de recuperación posterior en la sala de reanimación.

Es una intervención corta desde el punto de vista técnico, pero realizada con un alto nivel de control y supervisión médica.

Durante el procedimiento no deberías sentir dolor, ya que se realiza bajo sedación o anestesia.

Después del legrado es normal que notes molestias similares a un dolor menstrual. El útero es un músculo y, tras vaciarse, se contrae. Estas contracciones pueden generar cólicos de intensidad leve a moderada.

También es habitual presentar sangrado vaginal leve o moderado durante varios días. El dolor suele controlarse bien con analgésicos habituales como ibuprofeno o paracetamol.

No es frecuente que el dolor sea intenso. Si lo fuera, debería valorarse.

¿Qué tipo de anestesia se utiliza?

Sí, el legrado uterino es un procedimiento quirúrgico ginecológico. Aunque es breve y en la mayoría de los casos ambulatorio, se realiza en quirófano porque implica dilatar el cuello del útero y vaciar la cavidad uterina en un entorno controlado y seguro.

Existen diferentes opciones anestésicas. Las más utilizadas son la sedación intravenosa, la anestesia general, la anestesia espinal y el bloqueo paracervical. La elección depende del contexto clínico, de tus antecedentes médicos, de la organización del centro y de la planificación del procedimiento.

Lo más habitual es realizarlo bajo sedación intravenosa. Con la sedación estás dormida, relajada y no recuerdas la intervención, pero no necesariamente se trata de una anestesia general profunda. En algunos casos puede utilizarse anestesia general corta o, en situaciones concretas, técnicas regionales o locales.

Si el legrado es programado, es posible que te soliciten una valoración preanestésica previa para garantizar que la opción elegida sea la más segura para ti.

Durante el procedimiento no deberías sentir dolor físico. El objetivo de la anestesia es que la intervención sea lo más confortable posible desde el punto de vista físico.

La recuperación física suele ser rápida. Muchas mujeres pueden retomar su actividad habitual en 24–48 horas, siempre que se encuentren bien.

Es recomendable evitar relaciones sexuales, tampones o copas menstruales durante unos días, según indicación médica, para reducir el riesgo de infección. También conviene evitar esfuerzos físicos intensos en las primeras 24 horas.

Puedes tener sangrado similar a una menstruación durante varios días e incluso hasta dos semanas, disminuyendo progresivamente.

El ciclo menstrual suele reaparecer entre 4 y 6 semanas después. Si el legrado se realiza tras una pérdida gestacional, es importante recordar que la recuperación emocional puede necesitar más tiempo que la física. Ambas dimensiones son importantes y merecen cuidado.

Aunque el legrado es un procedimiento seguro, existen señales de alerta que requieren valoración médica. Debes consultar si presentas:

Dolor abdominal intenso que no mejora con analgésicos.
Sangrado muy abundante (empapar una compresa grande cada hora).
Fiebre superior a 38 °C.
Flujo vaginal con mal olor.
Malestar general importante o sensación de desmayo.

Estas situaciones no son frecuentes, pero es importante que las conozcas para actuar con rapidez si aparecen.

Antes del procedimiento, sigue las indicaciones de ayuno que te haya dado tu equipo médico. Acude acompañada si es posible, ya que tras la sedación no deberías conducir.

Después del legrado, escucha tu cuerpo. Descansa las primeras horas, hidrátate bien y toma la analgesia pautada si la necesitas.

Utiliza compresas en lugar de tampones durante el sangrado posterior. Y si el procedimiento está relacionado con una pérdida gestacional, permítete transitar el proceso emocional sin exigirte tiempos concretos.

Resumen

El legrado uterino es un procedimiento quirúrgico breve y seguro cuyo objetivo es vaciar la cavidad uterina para prevenir complicaciones. Se realiza en quirófano bajo sedación, no deberías sentir dolor durante la intervención y la recuperación física suele ser rápida.

Conocer qué implica el procedimiento, cuánto dura y qué señales vigilar te permite afrontarlo con mayor tranquilidad y tomar decisiones informadas sobre tu salud ginecológica.

¿En qué consiste el procedimiento de inserción del DIU?

La inserción del DIU es el procedimiento mediante el cual el dispositivo se coloca dentro del útero a través del cuello uterino. Es una técnica sencilla, controlada y ambulatoria.

Estarás tumbada en la camilla en posición ginecológica, como en una revisión habitual. Se introduce un espéculo para visualizar el cuello del útero y se desinfecta la zona. Después, se mide la profundidad de la cavidad uterina con un instrumento fino llamado histerómetro, lo que permite asegurar que el DIU quede correctamente situado.

A continuación, el dispositivo se introduce a través del canal cervical mediante un aplicador delgado. Una vez dentro del útero, se libera y queda colocado en su posición definitiva. El procedimiento es técnico, preciso y está ampliamente protocolizado.

El DIU no se “suelta” dentro del abdomen ni se desplaza libremente: queda alojado en la cavidad uterina, donde ejerce su efecto anticonceptivo de forma local.

La inserción del DIU es el procedimiento mediante el cual el dispositivo se coloca dentro del útero a través del cuello uterino. Es una técnica sencilla, controlada y ambulatoria.

Estarás tumbada en la camilla en posición ginecológica, como en una revisión habitual. Se introduce un espéculo para visualizar el cuello del útero y se desinfecta la zona. Después, se mide la profundidad de la cavidad uterina con un instrumento fino llamado histerómetro, lo que permite asegurar que el DIU quede correctamente situado.

A continuación, el dispositivo se introduce a través del canal cervical mediante un aplicador delgado. Una vez dentro del útero, se libera y queda colocado en su posición definitiva. El procedimiento es técnico, preciso y está ampliamente protocolizado.

El DIU no se “suelta” dentro del abdomen ni se desplaza libremente: queda alojado en la cavidad uterina, donde ejerce su efecto anticonceptivo de forma local.

¿Dónde se realiza la inserción del DIU?

En la gran mayoría de los casos, la colocación del DIU se realiza en consulta ginecológica. Es un procedimiento ambulatorio que no requiere ingreso hospitalario.

No necesitas quirófano ni hospitalización para una inserción estándar. Solo en situaciones excepcionales —por ejemplo, si existen dificultades anatómicas importantes o si se realiza junto a otro procedimiento— podría plantearse su colocación en quirófano, pero no es lo habitual.

Puedes acudir y marcharte por tu propio pie el mismo día.

¿Cuánto tiempo tarda la colocación del DIU?

La inserción del DIU es un procedimiento breve. La colocación en sí suele durar entre 3 y 5 minutos.

La cita completa puede prolongarse algo más porque incluye la exploración previa, la explicación del procedimiento y la comprobación final, pero la parte técnica es rápida.

Esa brevedad es importante: el momento de mayor molestia dura solo unos segundos.

¿Duele ponerse un DIU?

a percepción del dolor varía de una mujer a otra. Durante la inserción puedes notar una molestia intensa pero breve, similar a un cólico menstrual fuerte. La sensación suele concentrarse en el momento en que el aplicador atraviesa el cuello uterino y cuando el dispositivo se libera dentro del útero.

En mujeres nulíparas, es decir, que no han tenido partos vaginales, el orificio cervical suele estar más cerrado. Esto puede hacer que la inserción resulte algo más molesta. Por este motivo, en estos casos se suelen recomendar modelos de menor diámetro y aplicadores más finos, diseñados para facilitar la colocación.

También puede notarse algo más de molestia si el útero está en retroversión (inclinado hacia atrás), ya que la alineación del canal puede requerir pequeños ajustes técnicos.

Después del procedimiento es frecuente sentir dolor tipo menstrual durante algunas horas o hasta 24–48 horas. Estas molestias suelen ser leves y progresivamente desaparecen.