DESDE LA SEMANA 28
Calostro
El calostro es la primera sustancia que producen tus mamas como preparación para alimentar a tu bebé. Es un líquido espeso, amarillento y muy concentrado en defensas y nutrientes, diseñado para cubrir exactamente las necesidades del recién nacido en sus primeras horas de vida.
Aunque su función principal comienza tras el parto, su producción se inicia mucho antes, durante el embarazo, como parte del proceso natural de maduración de la glándula mamaria.
¿Cómo se manifiesta?
El calostro durante el embarazo suele aparecer como pequeñas gotas de líquido amarillento, denso y algo pegajoso que salen por el pezón o dejan manchas secas en el sujetador. A veces no lo ves, pero notas el pezón húmedo o con pequeñas costras al final del día.
Es más frecuente en el tercer trimestre, sobre todo a partir de las 28–32 semanas. Entre un 20–40 % de las gestantes pueden notar esta secreción, aunque muchas más están produciéndolo sin que llegue a exteriorizarse. Puede aparecer tras la ducha, con la estimulación del pezón o sin ningún motivo aparente. En ocasiones, el color puede ser anaranjado o ligeramente sanguinolento por la gran vascularización mamaria; es un hallazgo benigno y transitorio.
Tras el parto, esta secreción no desaparece, sino que se convierte en el primer alimento del recién nacido durante sus primeros días de vida. Su volumen es exactamente el que cabe en el pequeño estómago del bebé, similar al tamaño de una canica.
¿Cuál es la causa?
La aparición de calostro en el embarazo es la consecuencia visible de un proceso fisiológico llamado lactogénesis I, que comienza alrededor de la semana 16 de gestación. Glándula mamaria sufre un crecimiento lobuloalveolar intenso mediado por estrógenos, progesterona, prolactina, lactógeno placentario humano, cortisol e insulina. Bajo este entorno hormonal, los lactocitos (células secretoras alveolares) comienzan a sintetizar componentes del calostro: inmunoglobulina A, lactoferrina, oligosacáridos, factores de crecimiento y proteínas.
La prolactina ya está elevada durante todo el embarazo y estimula la síntesis, pero la progesterona en niveles altos bloquea la secreción abundante. Por eso, aunque el calostro se produce, no fluye en grandes cantidades. Tras la expulsión de la placenta, la caída brusca de progesterona permite el paso a la lactogénesis II (subida de la leche).
Cuando el calostro se exterioriza durante el embarazo, lo que estás viendo es simplemente que esa producción microscópica ha superado la capacidad de almacenamiento alveolar y ha llegado al exterior.
Consulta si...
Debes consultar si la secreción se acompaña de dolor mamario intenso, enrojecimiento localizado, fiebre, secreción purulenta o mal olor, ya que podría indicar una infección mamaria. También si el sangrado por el pezón es abundante o persistente en un solo pecho.
Tu ginecólogo realizará una exploración mamaria, valorará la simetría de la secreción y, en caso necesario, solicitará una ecografía mamaria para descartar patología ductal. En la mayoría de ocasiones, no será necesario ningún tratamiento, ya que se trata de un proceso fisiológico.
El calostro en el embarazo no es una señal de que te falte poco para el parto. Es la prueba silenciosa de que tu cuerpo lleva meses preparando el primer alimento perfecto para tu bebé.
¿Qué hacer?
1. Aprende la extracción manual y guarda el calostro si estás a término
Si puedes extraer pequeñas cantidades con tus manos tras la ducha o aplicando calor suave. Coloca el pulgar y el índice a unos 2–3 cm del pezón, presiona hacia dentro y después comprime suavemente hacia delante de forma rítmica. Recoge las gotas en una jeringa estéril sin aguja.
2. Conserva el calostro de forma segura
Etiqueta cada jeringa con la fecha y guárdala en el congelador. El día del parto, puedes llevarlas en una bolsa térmica al hospital. Este calostro puede ser muy útil si tu bebé presenta riesgo de hipoglucemia (por ejemplo, en diabetes gestacional) o dificultades iniciales para el agarre.
3. Mantén la piel seca y protegida
Utiliza sujetadores de algodón y discos absorbentes si notas humedad frecuente para evitar irritación.
4. Cuida la higiene sin alterar la areola
Lava el pecho solo con agua, seca con suavidad sin frotar y evita jabones que resequen el pezón.
5. Evita la estimulación innecesaria
Manipular el pezón o la presión mantenida puede favorecer una mayor salida de calostro.
6. Alivia la congestión si aparece
Aplicar frío local unos minutos y usar un sujetador suave por la noche puede mejorar la sensación de tensión mamaria.
7. Infusiones suaves como manzanilla o rooibos
Pueden ayudar al confort general si notas congestión mamaria.
8. Suplementos ricos en ácidos grasos omega-3
Favorecen la salud cutánea si existe irritación persistente.