DESDE LA SEMANA 1
Cambios En El Deseo Sexual
Durante el embarazo, además de los cambios físicos y emocionales evidentes, es común experimentar variaciones en el deseo sexual. Estas oscilaciones forman parte del proceso de adaptación del cuerpo femenino y responden tanto a factores hormonales como psicológicos y relacionales. Comprender que no existe una única manera “normal” de vivir la sexualidad en este período ayuda a transitarlo con mayor serenidad y comunicación en pareja.
¿Cómo se manifiesta?
El apetito sexual puede modificarse de forma notable a lo largo de los nueve meses de gestación. Algunas mujeres refieren ausencia casi total de deseo (hasta un 60% experimentan reducción en algún momento), mientras que otras reportan un aumento inesperado e intenso. Lo más habitual es que el interés sexual sea más bajo en el primer y tercer trimestre, y que repunte en el segundo, aunque la experiencia varía entre mujeres e incluso entre embarazos de una misma mujer. No existe un patrón único, sino múltiples formas de vivenciarlo.
¿Cuál es la causa?
Las variaciones en la libido durante el embarazo se deben a una interacción de factores hormonales, físicos, emocionales y relacionales:
- Factores hormonales: Los estrógenos y la progesterona, que aumentan de manera significativa, modulan la respuesta sexual. En algunos casos, favorecen la lubricación y la sensibilidad genital, potenciando el deseo; en otros, generan cansancio, somnolencia, náuseas o malestar que lo reducen. La prolactina y la oxitocina también pueden intervenir, modificando la percepción del placer.
- Síntomas físicos: Dolor mamario, fatiga intensa, náuseas o molestias digestivas, frecuentes sobre todo al inicio, pueden dificultar la disposición a la intimidad.
- Cambios anatómicos: El aumento del flujo sanguíneo hacia la región pélvica incrementa la vascularización y la sensibilidad en vulva y vagina. Los pechos, más voluminosos y sensibles, también contribuyen a una respuesta erótica más intensa en algunas mujeres.
- Factores emocionales y psicológicos: Preocupaciones sobre el embarazo, la imagen corporal, el temor a dañar al bebé o la ansiedad generalizada pueden disminuir el deseo. Por el contrario, sentirse acompañada, más conectada con el cuerpo y con la pareja, puede potenciarlo.
Consulta si...
Recuerda que cada persona vive el deseo sexual de forma distinta y cualquier cambio —tanto aumento como disminución— puede considerarse normal. Mantener relaciones sexuales durante el embarazo es saludable, salvo en los casos en que el especialista lo contraindique (por ejemplo, riesgo de parto prematuro, sangrados o problemas en la placenta). Si estos cambios te generan preocupación o afectan a tu bienestar, no dudes en comentarlo en cualquier visita de control.
¿Qué hacer?
1. Aceptar los cambios en la libido
Comprender que las oscilaciones son normales durante el embarazo.
2. Mantener relaciones sexuales no es perjudicial
Salvo indicación médica contraria, la sexualidad es segura y beneficiosa.
3. Hablar con la pareja
Compartir cómo te sientes y escuchar sus necesidades fortalece la complicidad.
4. Explorar nuevas formas de intimidad
Las caricias, masajes, besos y juegos eróticos también nutren la relación, aunque no siempre haya penetración.
5. Probar posturas más cómodas
A medida que avanza la gestación, algunas posiciones pueden resultar incómodas; experimentar ayuda a encontrar las que generen mayor bienestar.
6. Practicar el autocuidado y el autoconocimiento
Dedicar tiempo a ti misma, escuchar tu cuerpo y explorar tu propia sexualidad puede mejorar la conexión con tu deseo.
7. Reducir miedos con información fiable
Entender que las relaciones no dañan al bebé en un embarazo sano disminuye la ansiedad.
8. Incorporar técnicas de relajación
Yoga, respiración o meditación pueden favorecer un mayor bienestar físico y emocional, lo que repercute en la sexualidad.
9. Buscar apoyo profesional
Si los cambios generan malestar o dificultades en la relación, hablar con un profesional de la salud o con un sexólogo/a puede ser de gran ayuda.