DESDE LA SEMANA 37

Contracciones

A diferencia de las contracciones de Braxton Hicks, hay un momento en el que el endurecimiento del abdomen deja de ser intermitente y comienza a seguir un patrón reconocible, progresivo y cada vez más intenso. Estas son las contracciones de parto, el motor real que permitirá que el cuello del útero se dilate y tu bebé nazca. No son un ensayo. Son el trabajo de parto en marcha.

¿Cómo se manifiesta?

Las contracciones de parto se perciben como un dolor que no se limita al abdomen. Con frecuencia comienza en la parte baja de la espalda, avanza hacia el abdomen y puede irradiarse hacia la pelvis y la parte alta de los muslos. Cada contracción dura habitualmente entre 30 y 70 segundos y, a diferencia de las Braxton Hicks, no cede con el reposo, la hidratación ni el cambio de postura.

Siguen un patrón muy característico: se vuelven cada vez más frecuentes, más largas y más intensas. Aunque al principio pueden ser irregulares, progresivamente adoptan un ritmo reconocible. No desaparecen al tumbarte, ni al caminar, ni al ducharte. Continúan.

La localización del dolor puede variar según la posición del bebé. Cuando está en occipucio posterior, por ejemplo, es frecuente un dolor lumbar muy marcado.

En muchas ocasiones se acompañan de otros signos que orientan claramente al inicio del parto: flujo rosado o sanguinolento (tapón mucoso), presión pélvica intensa, náuseas, diarrea o incluso la rotura de la bolsa amniótica.

¿Cuál es la causa?

En este momento, el patrón eléctrico del útero cambia por completo. Las fibras del miometrio dejan de contraerse de forma desorganizada y comienzan a hacerlo de manera sincronizada, coordinada y eficaz.

La oxitocina y las prostaglandinas se unen a receptores uterinos que llevan semanas preparándose para este momento, lo que permite que el útero realice contracciones lo suficientemente eficaces como para ejercer presión directa sobre el cuello del útero. Estas contracciones son las que realmente consiguen que el cuello se acorte y se abra.

Se trata de un proceso perfectamente coordinado en el que participan señales hormonales procedentes de la madre, la placenta y el propio bebé. El útero deja de ensayar y comienza, por fin, su verdadero trabajo.

Consulta si...

Debes consultar cuando las contracciones siguen un patrón rítmico, progresivo y no ceden con ninguna medida. Especialmente si se acompañan de sangrado, pérdida de líquido, disminución de movimientos fetales o si ocurren antes de la semana 37.

En el hospital se realizará una valoración con monitorización uterina y fetal, exploración cervical y valoración ecográfica si es necesario, para confirmar que el trabajo de parto está en marcha.

En este punto, ya no se trata de distinguir si son de práctica. Se trata de acompañar el proceso que ya ha comenzado. Las contracciones de parto no engañan: persisten, avanzan y transforman.

¿Qué hacer?

1. Cronometra las contracciones

Observa cada cuánto aparecen y cuánto duran. Este dato orienta mucho más que la intensidad del dolor y permite saber si el patrón se está volviendo progresivo y propio del parto.

2. Aplica la regla 5-1-1

Si aparecen cada 5 minutos, duran 1 minuto y llevan así al menos 1 hora, es momento de contactar con tu hospital.

3. Escucha a tu cuerpo y adopta posturas que alivien

De lado, inclinada hacia delante, apoyada sobre una mesa o en movimiento suave. El cuerpo suele guiarte hacia la posición que mejor toleras en cada contracción.

4. Respira de forma consciente y rítmica

La respiración profunda y pausada ayuda a manejar el dolor, mejora la oxigenación y evita que te tenses durante la contracción.

5. Mantente acompañada y tranquila

La calma del ambiente y la presencia de alguien de confianza influyen mucho en cómo percibes cada contracción.

6. Hidrátate y vacía la vejiga

Beber pequeños sorbos de agua y orinar regularmente facilita el trabajo del útero y mejora tu comodidad.

7. Comprueba otros signos acompañantes

Observa si tu bebé se mueve con normalidad, si has notado pérdida de líquido que sugiera rotura de bolsa o si aparece sangrado. Estos datos ayudan a interpretar mejor en qué momento del proceso te encuentras.

8. Deja preparada la logística por si es el momento de acudir al hospital

Ten a mano la bolsa, la documentación y, sobre todo, organiza la logística familiar: avisa a tu pareja o acompañante, deja previstos traslados y coordina lo necesario para salir con tranquilidad cuando llegue el momento.

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