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Disminución Movimientos Fetales

La disminución de movimientos fetales es un signo de alarma durante el embarazo, ya que puede reflejar un compromiso en el bienestar fetal. Cada gestante reconoce un patrón propio de movimientos, por lo que la reducción respecto a lo habitual merece especial atención.

¿Cómo se manifiesta?

La gestante puede notar que el bebé se mueve con menos frecuencia o que la intensidad ha disminuido respecto a lo habitual. No existe un patrón universal, por lo que la clave es comparar con la actividad normal para cada embarazo. Puede presentarse como intervalos largos sin actividad o como una percepción general de menor vitalidad fetal.

¿Cuál es la causa?

La disminución de movimientos fetales puede deberse tanto a causas fisiológicas y transitorias como a condiciones patológicas que comprometen la vitalidad fetal. Entre los motivos benignos destacan los periodos de sueño fetal, más evidentes en el tercer trimestre, así como el ayuno prolongado, el ejercicio intenso o la posición en decúbito supino, que reduce el flujo uteroplacentario. También influyen factores externos como el estrés, el consumo de tabaco, alcohol o drogas, y ciertos fármacos (ansiolíticos, antidepresivos o hipnóticos) que deprimen la actividad del sistema nervioso central fetal.

Por otro lado, puede ser un signo precoz de compromiso fetal. La hipoxemia secundaria a insuficiencia placentaria induce la redistribución del flujo sanguíneo hacia órganos vitales (“brain sparing”), con la consiguiente reducción de la actividad motora. También se relaciona con oligoamnios, compresiones de cordón, restricción de crecimiento intrauterino o patologías maternas como preeclampsia, diabetes descompensada o infecciones.

En fases avanzadas, la ausencia de movimientos puede indicar sufrimiento fetal agudo o incluso óbito intrauterino. Toda disminución persistente debe considerarse un signo de alarma y evaluarse mediante cardiotocografía y ecografía para determinar el bienestar fetal y definir la conducta obstétrica adecuada.

Consulta si...

Se debe acudir de inmediato si no se perciben movimientos durante más de dos horas tras las medidas iniciales, si la disminución respecto al patrón habitual se mantiene por más de 12 horas, o si en cualquier momento existe la sensación materna de que el bebé se mueve menos de lo normal. En la consulta se realizará monitorización cardiotocográfica y ecografía para valorar la vitalidad fetal.

¿Qué hacer?

1. Ingerir algún alimento o bebida fría o ligeramente azucarada

Un pequeño estímulo metabólico puede aumentar la actividad fetal y facilitar que percibas los movimientos.

2. Colocarte en decúbito lateral izquierdo

Tumbarte de lado, preferiblemente sobre el lado izquierdo, mejora el retorno venoso y el flujo sanguíneo uteroplacentario, lo que puede favorecer la actividad fetal.

3. Evitar la posición boca arriba

El decúbito supino puede comprimir la vena cava inferior y reducir temporalmente la perfusión uterina, lo que puede disminuir la percepción de movimientos.

4. Permanecer en un ambiente tranquilo

Reduce estímulos externos, descansa y concéntrate durante unos minutos en percibir los movimientos del bebé, ya que la actividad diaria puede dificultar notarlos con claridad.

5. Realizar un conteo de movimientos fetales

Durante aproximadamente dos horas intenta contar los movimientos percibidos. En general, se considera tranquilizador percibir al menos 10 movimientos en ese periodo, aunque cada bebé tiene su propio patrón de actividad.

6. Colocar suavemente las manos sobre el abdomen

El contacto abdominal puede ayudarte a concentrarte en los movimientos y distinguir mejor las patadas, giros o desplazamientos del bebé.

7. Estimular suavemente el abdomen

En ocasiones un ligero masaje o cambiar de posición puede provocar una respuesta fetal.

8. Mantener una buena hidratación

La deshidratación materna puede asociarse a menor actividad uterina y fetal, por lo que beber agua puede contribuir a mejorar la percepción de movimientos.

9. Evitar tabaco, alcohol u otras sustancias

Estas sustancias pueden disminuir la actividad del sistema nervioso fetal y reducir los movimientos.

10. Reducir el estrés y la actividad intensa

El cansancio extremo o situaciones de estrés pueden hacer que percibas menos los movimientos o que estos disminuyan temporalmente.

11. Repetir la valoración tras un breve descanso

Si inicialmente percibes pocos movimientos, puedes repetir la valoración tras descansar unos minutos y volver a concentrarte en la actividad fetal.

12. Ante cualquier duda, consulta

Si la percepción de movimientos no se recupera o notas claramente que el patrón habitual de tu bebé ha cambiado, es preferible acudir a valoración médica.

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