DESDE LA SEMANA 13

Dolor Abdominal Fisiológico

El dolor abdominal es un síntoma común que experimentan casi todas las mujeres durante el embarazo.

¿Cómo se manifiesta?

Este tipo de dolor suele ser difuso y puede cambiar de localización. Sus características dependen de la causa subyacente, pero generalmente se presenta como una molestia leve, localizada en la parte inferior del abdomen. Es fundamental prestar atención a la intensidad del dolor y a cualquier síntoma asociado. Si el dolor es intenso o se acompaña de sangrado o fiebre, es crucial buscar atención médica de inmediato, ya que podría no tratarse de un dolor abdominal fisiológico.

¿Cuál es la causa?

El dolor abdominal fisiológico puede tener diversas causas. En primer lugar, el crecimiento del útero puede generar molestias debido a la expansión y compresión de órganos adyacentes. En segundo lugar, los niveles elevados de progesterona relajan la musculatura lisa, incluida la del tracto digestivo, lo que disminuye la motilidad intestinal y gases y puede provocar dolor y malestar abdominal. Además, la distensión del ligamento redondo del útero, que suele comenzar a sentirse a partir del segundo trimestre, puede causar pinchazos o calambres a ambos lados del abdomen. Este tipo de dolor puede variar en intensidad y duración, y a menudo se agrava con el movimiento.

Un dolor abdominal más intenso puede ser un indicativo de complicaciones, como un aborto espontáneo, amenaza de parto prematuro, cólico nefrítico o patologías digestivas agudas, como apendicitis o gastroenteritis.

Consulta si...

Es importante buscar atención médica si experimentas síntomas acompañantes como sangrado, fiebre, mareos, aumento de la presión arterial o dolor de cabeza. También deberías consultar si el dolor no disminuye con las medidas mencionadas o si aumenta en intensidad. En caso de que el dolor abdominal persista o se intensifique, tu médico puede recomendar tratamientos específicos según la causa subyacente, que podrían incluir medicamentos para el dolor, terapia de fisioterapia o, en algunos casos, intervención quirúrgica si se sospecha de una complicación grave.

¿Qué hacer?

1. Usa una banda o cinturón de maternidad

Colocar una banda de soporte justo debajo de la barriga puede aliviar el dolor asociado a los ligamentos redondos al proporcionar soporte adicional y reducir la tensión.

2. Prueba cintas de kinesiología

Si los cinturones no son efectivos, considera utilizar cintas adhesivas que puedan ofrecer soporte adicional.

3. Evita movimientos bruscos

Intenta moverte lentamente al cambiar de posición, especialmente en movimientos que pueden distender los ligamentos redondos. Recuerda sostener la barriga antes de toser o estornudar.

4. Reduce la acumulación de gases

La hinchazón y las molestias ocasionadas por gases son comunes. Implementar medidas para reducir la producción de gases puede ayudarte a aliviar el malestar.

5. Aplica calor local

Usar una esterilla térmica o una bolsa de agua caliente en los puntos de dolor puede proporcionar alivio.

6. Realiza estiramientos

La práctica de estiramientos suaves o yoga puede ayudarte a relajar y fortalecer los músculos, reduciendo así el dolor.

7. Considera un analgésico

Si ninguna de las medidas anteriores resulta efectiva, puedes probar un analgésico de venta libre, siempre de forma puntual, para aliviar el dolor.

8. Terapia alternativa (buscar)

¿Tienes otros síntomas?