DESDE LA SEMANA 18

Dolor De Espalda

El dolor de espalda es una de las molestias más frecuentes durante el embarazo.

¿Cómo es?

El dolor de espalda es una de las molestias más frecuentes durante el embarazo. Afecta a más de la mitad de las gestantes y puede aparecer en distintos momentos de la gestación, variando en intensidad y localización.

¿Cómo se manifiesta?

Alrededor del 50–70 % de las embarazadas refieren algún grado de dolor de espalda durante la gestación. Es más común en mujeres con antecedentes de dolor lumbar previo, sobrepeso, embarazos múltiples o vida sedentaria. En la mayoría de los casos, el dolor disminuye o desaparece tras el parto, aunque algunas mujeres pueden mantener cierta sensibilidad semanas después.

Suele describirse como una sensación de molestia, rigidez o dolor punzante en la zona lumbar o sacra, aunque también puede irradiarse hacia las caderas, glúteos e incluso hacia las piernas. En muchas mujeres se acentúa al final del día, después de estar mucho tiempo de pie o tras realizar esfuerzos.  El dolor lumbar suele aparecer a partir de la semana 18, haciéndose más frecuente e intenso en el tercer trimestre, cuando el útero ha crecido significativamente. 

¿Cuál es la causa?

l dolor de espalda en el embarazo tiene un origen multifactorial. Desde el punto de vista fisiopatológico, intervienen tanto factores hormonales como biomecánicos.
La hormona relaxina, secretada por el cuerpo lúteo y la placenta, actúa relajando los ligamentos pélvicos y las articulaciones sacroilíacas para facilitar el parto. Sin embargo, esta laxitud ligamentaria también reduce la estabilidad de la columna lumbar y la pelvis, haciendo que los músculos paravertebrales deban trabajar más para mantener la postura.


A esto se suma el aumento progresivo del tamaño uterino, que desplaza el centro de gravedad hacia adelante, generando una hiperlordosis lumbar compensatoria. Esta adaptación postural incrementa la tensión muscular y la carga sobre las articulaciones lumbares. El peso adicional, el debilitamiento de la musculatura abdominal y la retención de líquidos agravan el cuadro, produciendo fatiga y espasmos musculares. En algunos casos, sobre todo en fases avanzadas, la compresión mecánica del nervio ciático o de raíces nerviosas lumbares provoca dolor irradiado, hormigueo o punzante que baja desde la espalda hasta la pierna.

Consulta si...

Debes consultar si el dolor de espalda es intenso, persistente o aparece de forma repentina, especialmente si se acompaña de fiebre, sangrado vaginal, contracciones rítmicas o dificultad para orinar. Estos signos podrían indicar una infección urinaria, amenaza de parto prematuro o afectación neurológica.


Tu ginecólogo/a valorará el cuadro mediante una exploración física, evaluación postural y, si es necesario, una ecografía o análisis de orina para descartar otras causas. En la mayoría de los casos, el tratamiento se basa en fisioterapia, ejercicios específicos y analgesia segura. El objetivo es aliviar los síntomas y prevenir su progresión, garantizando el confort y la movilidad durante el embarazo.

¿Qué hacer para aliviarlo?

1. Mantén una buena postura

Evita arquear la espalda; al estar de pie, reparte el peso en ambos pies y al sentarte usa una silla con buen apoyo lumbar.

2. Evita permanecer mucho tiempo en la misma posición

Alterna entre estar sentada, de pie y caminando.

3. Duerme de lado, preferiblemente sobre el izquierdo

Coloca una almohada entre las rodillas y otra bajo el abdomen para mantener la alineación de la columna.

4. Practica ejercicio físico regular

Caminar, nadar, hacer yoga prenatal o pilates son opciones seguras que fortalecen la musculatura lumbar y abdominal.

5. Realiza estiramientos diarioS

Ejercicios suaves de flexión y extensión ayudan a mantener la elasticidad y aliviar la rigidez.

6. Aplica calor local moderado

Puedes usar una bolsa térmica o una ducha tibia en la zona lumbar durante unos minutos.

7. Utiliza un cinturón o faja de soporte lumbar

Especialmente útil en el tercer trimestre o si pasas muchas horas de pie.

8. Evita levantar objetos pesados

Si debes hacerlo, flexiona las rodillas y mantén la espalda recta.

9. Usa calzado cómodo y estable

Los zapatos de tacón alto o totalmente planos alteran el equilibrio corporal.

10. Controla el aumento de peso

Mantener una ganancia ponderal adecuada reduce la sobrecarga sobre la columna.

11. Realiza masajes suaves o acude a fisioterapia obstétrica

Técnicas de liberación miofascial o masoterapia prenatal son seguras y efectivas.

12. Cuida tu descanso

Dormir en colchones firmes y adoptar rutinas de sueño regulares mejora el bienestar general.

13. Suplementa con magnesio si tu médico lo indica

Puede ayudar a relajar la musculatura y reducir la tensión lumbar.

14. Prueba remedios naturales

Aplicaciones tópicas con árnica o aceites esenciales (como lavanda o romero, siempre bajo supervisión) pueden aportar alivio leve.

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