DESDE LA SEMANA 1

Mareos

Durante el embarazo, los mareos son un síntoma frecuente. Se producen por los cambios hormonales y circulatorios propios de esta etapa y, aunque suelen ser benignos, pueden resultar molestos para la futura madre.

¿Cómo se manifiesta?

Los mareos durante el embarazo se manifiestan como una sensación subjetiva de inestabilidad o de pérdida inminente de conocimiento. Pueden presentarse de forma progresiva, con síntomas prodrómicos como visión borrosa, aparición de fosfenos o puntos brillantes, sudoración fría, palidez, debilidad generalizada y zumbidos en los oídos. 

En algunos casos, si el flujo cerebral se reduce de manera más marcada, pueden culminar en un síncope transitorio. Estos episodios suelen ser autolimitados, pero pueden resultar incapacitantes si ocurren en actividades cotidianas.

¿Cuál es la causa?

Su aparición responde a una base multifactorial vinculada a los profundos cambios fisiológicos que experimenta el organismo materno. Uno de los mecanismos principales es la vasodilatación inducida por la progesterona, que relaja el músculo liso vascular y reduce la resistencia periférica, ocasionando una disminución de la presión arterial sistémica. A ello se suma la expansión del volumen sanguíneo, en la que el aumento de plasma precede al incremento de la masa eritrocitaria, generando un estado de hemodilución relativa que puede favorecer la sensación de debilidad o hipotensión.

Otro factor frecuente es la hipotensión ortostática, derivada de una disminución transitoria del retorno venoso al adoptar bruscamente la posición de pie, lo que conlleva un descenso momentáneo de la perfusión cerebral. En etapas más avanzadas, el crecimiento uterino puede ejercer compresión sobre la vena cava inferior cuando la gestante permanece en decúbito supino, reduciendo el retorno venoso y el gasto cardíaco y desencadenando síntomas de mareo o incluso síncope.

A estas modificaciones circulatorias se añaden las alteraciones metabólicas, entre ellas la hipoglucemia, que puede aparecer tras ayunos prolongados, vómitos o episodios intensos de náuseas matutinas, constituyendo un desencadenante habitual de inestabilidad y malestar. Finalmente, diversos factores intercurrentes como la deshidratación, la exposición a ambientes calurosos o la presencia de anemia ferropénica pueden actuar como elementos agravantes que potencian la sintomatología.

Consulta si...

Debes acudir al médico si los mareos son muy frecuentes, intensos o se acompañan de síntomas como desmayos repetidos, palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar, visión borrosa persistente, dolor abdominal, sangrado vaginal o cansancio extremo. En esos casos, puede ser necesario descartar anemia u otras complicaciones.

¿Qué hacer?

1. Levántate despacio

Evita los cambios bruscos de postura, sobre todo al pasar de estar acostada o sentada a ponerte de pie, ya que pueden provocar caídas de la presión arterial.

2. Aliméntate de forma equilibrada y frecuente

Realiza varias comidas pequeñas al día que incluyan proteínas y carbohidratos complejos para mantener estables los niveles de glucosa en sangre.

3. Lleva refrigerios saludables

Ten a mano fruta, galletas integrales o frutos secos, que pueden ayudar a contrarrestar descensos de azúcar y prevenir la hipoglucemia.

4. Mantente bien hidratada

Bebe agua de manera regular a lo largo del día. La deshidratación es una de las causas más comunes de mareo.

5. Evita el calor excesivo

Procura no permanecer en ambientes muy calurosos o poco ventilados. Utiliza ropa ligera, preferiblemente en capas que puedas quitarte si sientes sofoco.

6. Duerme de lado

Durante el segundo y tercer trimestre evita recostarte boca arriba, ya que el útero en crecimiento puede comprimir la vena cava e interrumpir el retorno venoso. Dormir sobre el costado izquierdo mejora la circulación.

7. Descansa si aparecen síntomas

Si sientes mareo, acuéstate con las piernas ligeramente elevadas o siéntate inclinando el tronco hacia adelante hasta que el malestar desaparezca.

8. Toma aire fresco

Salir a caminar unos minutos en el exterior o ventilar la habitación ayuda a mejorar la circulación y puede aliviar tanto los mareos como otros síntomas digestivos frecuentes en el embarazo.

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