ENTRE SEMANAS 18 Y 22

Primeros Movimientos Fetales

Los primeros movimientos fetales constituyen uno de los hitos más esperados durante el embarazo. Se perciben de manera progresiva y son una señal de viabilidad fetal y correcto desarrollo neuromuscular. Aunque el feto comienza a moverse muy temprano, la madre los identifica más adelante, cuando alcanzan la fuerza suficiente.

¿Cómo son?

Se describen inicialmente como sensaciones muy sutiles, similares a “burbujeo”, “aleteo” o “cosquilleo” en el abdomen bajo. Con el paso de las semanas se hacen más evidentes y definidos, hasta percibirse como giros, patadas o empujes. No todas las gestantes los sienten a la misma edad gestacional: lo habitual es entre la semana 18 y 22, aunque en mujeres que ya han tenido embarazos puede ser antes, y en pacientes con obesidad puede retrasarse.

¿Cuál es la causa?

Los primeros movimientos fetales son la manifestación de la maduración neuromuscular intrauterina y de la progresiva adquisición de funciones motoras por parte del feto. En las semanas iniciales, entre la 8 y la 9, aparecen movimientos reflejos del tronco y las extremidades, mediados por conexiones primitivas del sistema nervioso central. Estos movimientos son espontáneos, breves y no coordinados, por lo que la gestante no puede percibirlos.

Conforme progresa la gestación, se establecen circuitos neuronales más complejos en la médula espinal y el tallo cerebral, lo que permite que los movimientos se vuelvan más rítmicos, integrados y funcionales. Así surgen flexiones, giros y respuestas a estímulos, así como movimientos respiratorios intrauterinos que simulan el patrón ventilatorio y ejercitan los músculos torácicos y diafragmáticos.

El crecimiento progresivo del feto, la ganancia de masa muscular y la maduración de la corteza cerebral incrementan la fuerza y la coordinación de los movimientos, haciendo posible su percepción materna. Sin embargo, esta percepción también depende de factores extrínsecos como la sensibilidad individual de la madre, la localización de la placenta (por ejemplo, una placenta anterior puede amortiguar la sensación), la cantidad de líquido amniótico y el grosor de la pared abdominal. Por ello, la cronología y la intensidad con la que se perciben los primeros movimientos varía de una gestante a otra.

Consulta si...

Debe consultarse si a partir de la semana 24 no se han percibido movimientos en absoluto, ya que podría indicar un retraso en el desarrollo o un problema en la viabilidad fetal. Asimismo, cualquier ausencia repentina de movimientos tras haberlos sentido previamente debe motivar la valoración obstétrica.

¿Qué hacer?

1. Cambiar de postura

Al girarse de lado o incorporarse, la presión sobre el útero varía y la sensación de movimiento puede disminuir.

2. Practicar relajación o respiración

Estos ejercicios ayudan a calmar la tensión y facilitan el descanso cuando los movimientos interrumpen el sueño.

3. Evitar comidas copiosas antes de dormir

Las ingestas abundantes estimulan la actividad fetal; optar por cenas ligeras reduce esa intensidad.

4. Recordar que es un signo positivo

Entender que reflejan buen desarrollo neuromuscular aporta tranquilidad y permite vivirlos de forma más agradable.

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