DESDE LA SEMANA 14

Varices

Las varices durante el embarazo son un síntoma común que afecta principalmente las piernas, pero también pueden aparecer en otras zonas del cuerpo, como la vulva y el recto (en forma de hemorroides). Aunque suelen ser temporales y desaparecen tras el parto, pueden causar molestias significativas y requerir medidas preventivas para aliviar los síntomas.

¿Cómo se manifiesta?

Las varices en el embarazo se presentan como venas dilatadas, azuladas o moradas, que pueden sobresalir de la piel. Estas venas suelen aparecer principalmente en las pantorrillas y la parte posterior de las piernas, aunque también pueden desarrollarse en los muslos, la vulva o el área rectal, las denominadas hemorroides (que trataremos en un punto independiente). A menudo van acompañadas de sensaciones de pesadez, hinchazón, dolor o picazón en las extremidades inferiores. En algunos casos, pueden volverse dolorosas o causar calambres.

El momento en que aparecen varía, aunque son más frecuentes a partir del segundo trimestre debido al crecimiento del útero y al aumento del volumen sanguíneo. Estudios estiman que hasta un 40% de las mujeres embarazadas desarrollan varices durante el embarazo. Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares, sedentarismo, obesidad, estar de pie por largos períodos y embarazos previos.

Por lo general, las varices desaparecen o se reducen significativamente después del parto, cuando el cuerpo recupera sus niveles hormonales y circulatorios normales.

¿Cuál es la causa?

La causa de las varices durante el embarazo se encuentra en una combinación de factores que afectan la circulación sanguínea. Uno de los principales es el aumento del volumen sanguíneo, ya que el cuerpo produce alrededor de un litro y medio más de sangre para satisfacer las demandas del feto y la madre. Este volumen adicional ejerce presión sobre las venas, especialmente las de las piernas, dificultando su función.

Los cambios hormonales también juegan un papel importante. El incremento de progesterona relaja las paredes de los vasos sanguíneos, lo que disminuye la eficacia de las válvulas venosas que normalmente evitan el retroceso de la sangre. Por otra parte, a medida que el útero crece, ejerce presión sobre las venas de la pelvis, dificultando aún más el retorno venoso al corazón y favoreciendo el estancamiento de sangre en las extremidades inferiores.

Finalmente, la fuerza de la gravedad añade un desafío adicional, ya que las venas de las piernas tienen que trabajar en contra de ella para bombear la sangre de regreso al corazón. Durante el embarazo, estas válvulas pueden volverse menos eficientes, lo que facilita la acumulación de sangre y la consiguiente dilatación de las venas. La combinación de estos factores explica la aparición de varices, que suelen ser más visibles y comunes en las etapas avanzadas del embarazo.

Consulta si...

Debes consultar a tu médico si el sangrado de encías es persistente, doloroso o si experimentas mal aliento severo, pérdida de piezas dentales o cualquier signo de infección. Tu ginecólogo podrá derivarte a un dentista especializado y, en la mayoría de los casos, se realizará una limpieza bucal profunda y tratamientos desinflamatorios seguros para el embarazo. En casos más graves, podrían indicarse radiografías dentales con protección adecuada para descartar periodontitis u otras complicaciones.

Recuerda que cuidar la salud bucal antes y durante el embarazo es esencial tanto para tu bienestar como para el desarrollo de tu bebé. Una buena higiene oral y visitas regulares al dentista pueden prevenir problemas mayores, llegar con una correcta salud bucodental al embarazo es la mejor prevención.

¿Qué hacer?

1. Mantén las piernas elevadas

Siempre que sea posible, ya sea al sentarte o acostarte. Cuando te estires pon un cojín sobre los pies para favorecer el retorno venoso.

2. Evita estar de pie por largos períodos

Si debes estar de pie, alterna el peso entre ambas piernas o utiliza un soporte para elevar los pies.

3. Realiza ejercicio regularmente

Como caminar, nadar o practicar yoga prenatal, para mejorar la circulación.

4. Realiza ejercicios específicos

Como flexionar y estirar los pies o caminar de puntillas, para activar la circulación en las piernas.

5. Usa ropa cómoda

Que no comprima las piernas ni la cintura, y evita cinturones apretados o calcetines con bandas elásticas ajustadas.

6. Aplica duchas de agua fría en las piernas

Para reducir la hinchazón y mejorar la circulación.

7. Utiliza medias de compresión graduada

Preferiblemente recetadas, para ayudar a contrarrestar la presión venosa y aliviar las molestias.

8. Duerme sobre el lado izquierdo

Para evitar la presión del útero sobre la vena cava inferior, favoreciendo la circulación.

9. Lleva una dieta equilibrada

Rica en alimentos con vitamina C (como cítricos, fresas y brócoli), que promueven la producción de colágeno para fortalecer los vasos sanguíneos.

10. Hidrátate adecuadamente

Para prevenir la retención de líquidos y mejorar la circulación.

11. Evita el aumento excesivo de peso

Siguiendo las recomendaciones de tu médico.

10. Prueba masajes suaves

En las piernas con cremas específicas para la circulación o aceites naturales como el de romero.

10. Recurre a la aparatología

La maderoterapia, la presoterapia y aparatología como LPG, son seguras durante el embarazo y pueden ayudar a aliviar los síntomas 

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